Fotografía: A las 15:28 con un cielo exageradamente nublado que cubría la mayor parte del edificio volcánico, permanecíamos alerta, con la esperanza de que el mal tiempo terminara pronto.
Una aparente calma precedió a un corto
sismo trepidatorio (comparable con un temblor de unos 5 grados richter) que sacudió el lugar donde estábamos apostados.
Inmediatamente, se oyó una
explosión seca y grave (como el detonar de una enorme escopeta) que hizo eco en las barrancas del Volcán de Colima.
Posterior a este intenso ruido el ambiente se saturó con sonidos parecidos a los de una tormenta eléctrica, precisamente en un día nublado. Hasta ahí, no había podido relacionar estos sonidos con la actividad del volcán, he presenciado una buena cantidad de explosiones, pero ninguna con todas estas características.
Juan Carlos con un muy particular estilo (por el momento impublicable), dio el grito de alerta para que corriéramos a las cámaras; aquí comenzó todo. Y a pesar de la nube que cubría al volcán a partir de unos 2500 metros sobre el nivel del mar, nos sorprendimos al ver lo que ocurría.
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